Proveedores acusan que hospitales deben facturas desde primer gobierno de M. Bachelet

Hace solo unas semanas las pequeñas y medianas empresas mostraban su preocupación porque este primer trimestre el plazo promedio en que les pagan los grandes compradores (compañías de mayor tamaño) aumentó de 45,9 a 56 días, entre diciembre y marzo.

 

Pero trabajar con esos rangos no es extraño para quienes se relacionan con el sector salud, pues si bien los hospitales no deben mantener deudas de más de 45 días, ese promedio es superado.

 

El año pasado, por ejemplo, cifras del Ministerio de Salud mostraban que el tiempo promedio de pago de facturas llegó hasta 91 días (en abril). Y según el presidente de la Asociación de Proveedores de la Industria de Salud (APIS), Christian Hänel, «eso a grandes rasgos, porque se pueden demorar mucho más», informa «El Mercurio».

 

La agrupación asegura que los hospitales les deben a 22 de sus 37 asociados (los que accedieron a entregar sus datos) un total de $18 mil millones, es decir, el 8% de los $217 mil millones de pasivos que tenían los servicios de salud a marzo. De ese dinero, hay $2 mil millones morosos por facturas que fueron emitidas entre 2008 y 2015. Las cifras muestran que aún existe un remanente en torno a $22 millones originado durante el primer gobierno de Michelle Bachelet.

 

APIS reúne a cerca del 40% de los proveedores de insumos, dispositivos y equipamiento del sector salud. Se formó el año pasado precisamente para reclamar ante el Ejecutivo por lo que les deben los hospitales.

 

Mesa negociadora

Desde entonces tienen una mesa de trabajo con el Ministerio de Salud, en la que están avanzando en conciliar la deuda. Esta semana sesionó esa instancia y allí APIS mostró los datos de antigüedad de la deuda y detalló que hay cinco instituciones «críticas», es decir, que concentran gran parte de los pendientes de más de un año: el Servicio de Salud Maule y los hospitales San Juan de Dios, Sótero del Río, San José y de Coquimbo.

 

«Las empresas quiebran por falta de flujo. Y lo que nosotros estamos haciendo es darles créditos por años a los hospitales, o sea, nos vamos quedando sin flujo», plantea Hänel. Añade que «en diciembre varios asociados vivieron situaciones complejas, que solo se resolvieron cuando Hacienda liberó recursos y permitió que se nos pagara algo».

 

El ex ministro de Salud Jaime Mañalich advirtió que estas situaciones generan peligro de desabastecimiento en los hospitales, que tiene consecuencia directa en los pacientes, pero que además, «muchos proveedores dependen en gran medida de los hospitales; y si no les pagan, arriesgan quebrar».

 

Por ello, el ex secretario de Estado señala que «muchas grandes empresas transfieren a precio ese riesgo de no recibir los pagos a tiempo. Eso significa que el Estado podría gastar menos si fuera un mejor pagador. También, que hay un subsidio cruzado hacia el sector público, porque en el precio que una persona paga en la farmacia por un medicamento está incluido el riesgo de atraso en el pago de los hospitales».

 

Desde la Subsecretaría de Redes Asistenciales aseguran que se está trabajando en un manual de buenas prácticas para las compras públicas y que se instruyó a los servicios de salud «pagar los compromisos pendientes con mayor antigüedad y prioridad sanitaria para mantener relaciones comerciales saludables con los proveedores».

 

Acerca de los incumplimientos de más larga data, dice que «se espera analizar si existen procesos judiciales pendientes o problemas con los respaldos para proceder al pago, o si estos compromisos se encuentran pagados, pero no han sido reconocidos en las cuentas de los proveedores, al realizar pagos masivos o múltiples».

 

Fuente: Emol.com

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